Ya comenzaba a terminar el verano. Un verano rebalsado de emociones, en el cual uno analiza centímetro por centímetro la conciencia, donde sale y le pregunta al cielo una respuesta, donde no son suficientes los consejos, ni las palabras ya escritas, en donde tu felicidad depende los demás, en donde no sos como queres, ni sos dueño de tu imaginación, porque ya sabes que tu mirada no cambia nada.
Mientras ese verano terminaba, me fui dando cuenta de que al acabar algo, comienza algo nuevo, en donde ya tienes experiencia de haber aprendido algo en el pasado, que hayas podido ganar, o también perder. A pesar de que la memoria te recuerde cosas que no funcionaron en el pasado, y proyectes esos fracasos en el futuro, para eso esta, para recordarte a cada momento en que te equivocaste, que no debes hacer. Pero la memoria no tiene ese éxito, en el pozo que caíste una vez, es probable que caigas de nuevo, pero para eso tienes la memoria, para intentar no caer.
Lo bueno de poder caer en ese pozo de incertidumbre, de angustia, de ignorancia, es poder ver la luz q hay arriba, es poder saber que al salir algo habrás aprendido, pero lo malo es que todo diluyente es el tiempo, y que por mas tiempo que pasa, no hay cicatriz que se valla. Esa cicatriz, que no se muestra en tu cuerpo, que no sabes donde esta para ayudarte, esa cicatriz que solo tu mente guarda, y solo tu mente puede olvidarla. La misma mente que guarda tus mas profundos sueños, tu mente la que sortea cada día tu estado, la misma que pide a gritos liberar la emoción y el dolor al mismo tiempo, la que decide sobre ti que harás hoy en tu día, y la que durante la noche te reprocha lo que no pudiste o no debiste hacer.
Mientras ese verano terminaba, me fui dando cuenta de que al acabar algo, comienza algo nuevo, en donde ya tienes experiencia de haber aprendido algo en el pasado, que hayas podido ganar, o también perder. A pesar de que la memoria te recuerde cosas que no funcionaron en el pasado, y proyectes esos fracasos en el futuro, para eso esta, para recordarte a cada momento en que te equivocaste, que no debes hacer. Pero la memoria no tiene ese éxito, en el pozo que caíste una vez, es probable que caigas de nuevo, pero para eso tienes la memoria, para intentar no caer.
Lo bueno de poder caer en ese pozo de incertidumbre, de angustia, de ignorancia, es poder ver la luz q hay arriba, es poder saber que al salir algo habrás aprendido, pero lo malo es que todo diluyente es el tiempo, y que por mas tiempo que pasa, no hay cicatriz que se valla. Esa cicatriz, que no se muestra en tu cuerpo, que no sabes donde esta para ayudarte, esa cicatriz que solo tu mente guarda, y solo tu mente puede olvidarla. La misma mente que guarda tus mas profundos sueños, tu mente la que sortea cada día tu estado, la misma que pide a gritos liberar la emoción y el dolor al mismo tiempo, la que decide sobre ti que harás hoy en tu día, y la que durante la noche te reprocha lo que no pudiste o no debiste hacer.
Emiliano Andria, 15:46pm. otro dia la sigo, =)




