A pesar de que muchas veces nos creamos los mejores, que existe solo el "YO", vivimos en una sociedad de complementos. El humano es una maquina con sentimientos, pero estas maquinas deben sincronizar, no debe haber jefes, no debe haber empleados, todos somos uno, somos tan uno que los extremos son opuestos. La nada es el todo, y el todo es la nada. El nunca es siempre, y el siempre es nunca. A tal punto que el pasado es el futuro y el futuro es el pasado. Esto provocará el decaimiento del hombre, la vuelta al no razonamiento, a la vida unicelular.
Emiliano Andria, Buenos Aires, 2 de julio del 2008, 4:19hs

1 comentario:
que decaiga todo, y al carajo :)
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